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El edificio del siglo XVI, era una antigua explotación
agraria de los monjes Jerónimos y debe su nombre a que
era donde se esquilaban y lavaban las lanas de las ovejas que
hacían la trashumancia por la cañada real. Los actuales
propietarios han recuperado las ruinas respetando el sabor rural
del entorno y ofreciendo una estancia de lujo de la que el visitante
saldrá renovado. Uno de los secretos mejor guardados que ofrece el Lavadero es su cocina tradicional, basada en productos
de la comarca que servirá como reconstituyente para las
muchas actividades que se pueden realizar. (El Restaurante funciona bajo reserva)
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